El Americano
El Americano —Cuénteme algo de su hermana —dijo bruscamente Newman.
Bellegarde se dio la vuelta y le echĂł un vistazo fugaz.
—Ahora que lo pienso, hasta ahora nunca me ha preguntado nada sobre ella.
—Lo sé muy bien.
—Si es porque no se fĂa usted de mĂ, tiene toda la razĂłn —dijo Bellegarde—. No puedo hablar de ella racionalmente. La admiro demasiado.
—Hable de ella como pueda —replicó Newman—. Déjese llevar.
