El Americano
El Americano —No le dé demasiada importancia a eso —dijo madame de Cintré—. Muy poco le puede ayudar.
—Naturalmente, debo abrirme camino yo solo. Lo sé muy bien; tan sólo quiero una oportunidad para hacerlo. Después de lo que le dijo, que usted consienta en verme casi parece como darme una oportunidad.
—Le veo —dijo madame de Cintré lenta y gravemente— porque le prometà a mi hermano que lo harÃa.
—¡Bendito sea su hermano! —exclamó Newman—. Lo que le dije anoche fue lo siguiente: que la admiraba más que a ninguna mujer que haya visto nunca, y que me gustarÃa enormemente convertirla en mi esposa —pronunció estas palabras con gran claridad y firmeza, sin confusión alguna.