El Banco de la desolación

El Banco de la desolación

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No es de extrañar, pues, que volviera allí al día siguiente de su regreso. Al igual que en la ocasión anterior, se vio arrastrado por una fuerza irresistible, aunque esta vez sentía una mayor confianza en sí mismo, debida sin duda al efecto de los muchos meses transcurridos. Había sobrevivido, a su pesar, a este cambio de sentimientos, y, al vagar por la tierra, había vagado, podría decirse, del contorno al centro de su desierto. Se había acomodado en su seguridad y aceptado su inevitable extinción. Se imaginaba a sí mismo, en ciertos aspectos, con la apariencia de esos viejecitos que recordaba haber visto, de los que, por enjutos y marchitos que ahora pareciesen, se contaba que en sus tiempos se habían batido en veinte duelos o que habían sido amados por diez princesas. Ellos habían sido asombrosos para los demás, mientras que él solo era asombroso para sí mismo, lo que, sin embargo, fue exactamente el motivo de su prisa por renovar el asombro volviendo, por decirlo de algún modo, a su propia presencia. Aquello había acelerado sus pasos e impedido su demora. Si su visita fue inmediata era porque había estado separado demasiado tiempo de la única parte de sí mismo que ahora valoraba.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker