La Copa Dorada
La Copa Dorada —SÃ, lo de Charlotte y yo es todo un problema. En resumen, como puedes ver, hay muchos problemas. Pero estoy dispuesta a no perder la cabeza.
El coronel preguntó:
—¿Y vamos a resolver todos los problemas esta noche?
—La perderÃa si las cosas hubieran ocurrido de otra manera, si hubiera cometido una imprudencia.
Absorta, haciendo caso omiso de la pregunta del coronel, la señora Assingham siguió con lo suyo: