La Copa Dorada
La Copa Dorada Pero las palabras del coronel quedaban pendientes, en su significado, por aquel «si», que su esposa prefirió no tener en cuenta. Sin embargo, todavía quedó más pendiente, a causa de las siguientes palabras del coronel:
—En este caso, lo único que me pregunto es por qué Charlotte ha vuelto al lado del Príncipe.
—No ha vuelto al lado del Príncipe. En realidad, no ha vuelto por él.
—Soy capaz de decir todo lo que tú desees que diga, pero esto no me dejará tan satisfecho como si fueras tú quien lo dijera. La señora Assingham replicó:
—Nada puede dejarte satisfecho, querido. Nada te interesa, lo único que te interesa es divertirte groseramente, al ver que soy incapaz de lavarme las manos de todo.
—Imaginaba que tu tesis era que todo se ha desarrollado de una manera tan correcta que, precisamente por ello, podías lavarte las manos de este asunto.
Pero la señora Assingham demostró, como a menudo demostraba, que podía seguir en sus trece, haciendo caso omiso de las argumentaciones del coronel: