La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Eres un ser dominado totalmente por la indiferencia, en realidad eres perfectamente inmoral. Has participado en el saqueo de ciudades, y estoy convencida de que has cometido hechos horrorosos. Pero puedes tener la seguridad de que no me dedico a torturarme a mí misma pensándolo. Riendo, concluyó:

—En consecuencia, lo único que digo es: «Bueno, ¿y qué?».

El coronel aceptó la hilaridad de su esposa, pero no cedió terreno:

—De todas maneras, estoy dispuesto a ayudar a la pobre Charlotte.

—¿A ayudarla, dices?

—Sí, a ayudarla a saber lo que quiere.

—Yo también. Pero Charlotte sabe muy bien lo que quiere.

Por fin, la señora Assingham reconoció este mérito de la muchacha, a modo de fruta madura de sus últimas meditaciones y paseos por la estancia. En el curso de la conversación, había buscado a tientas el hilo que la había llevado a esta conclusión y ahora lo había encontrado:

—Charlotte quiere ser magnífica.

Casi cínicamente, el coronel observó:

—Y lo es.

Ahora, ya muy segura, la señora Assingham dijo:

—Quiere ser absolutamente superior y es capaz.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker