La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿De quererlo?
—De convertir su deseo en realidad.
—¿Y cuál es su deseo?
—Hacer lo preciso para que Maggie supere sus dificultades.
Bob Assingham preguntó muy intrigado:
—¿Qué dificultades?
—Todas. Charlotte conoce bien al PrÃncipe. Y Maggie no le conoce.
Como si a su pesar tuviera que reconocerlo, la señora Assingham concluyó:
—No, pobrecilla, no le conoce.
—¿De lo cual resulta que Charlotte ha venido para darle lecciones?
Sin hacer caso de la pregunta, Fanny Assingham siguió desarrollando su pensamiento: