La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿Te lo ha dicho?
—TodavÃa no. Es pronto aún. Pero querrá. Por el momento, no necesito que me diga nada. Su matrimonio demostrará la verdad.
—¿Qué verdad?
—La verdad de todo lo que he dicho.
—¿Ya quién demostrará la verdad?
—A mÃ, para empezar. Esto me bastará para trabajar en beneficio de Charlotte.
Y añadió:
—Y ello demostrará que Charlotte está curada, que acepta la situación.
El coronel rindió tributo a estas palabras mediante una larga chupada a su pipa y dijo:
—¿La situación consiste en hacer la única cosa que puede hacer que realmente parezca adecuada como una buena tapadera?
La señora Assingham miró a aquel seco buen hombre, como si ahora sólo fuera vulgar, y dijo:
—Es la única cosa que puede hacer que realmente signifique el inicio de una nueva vida. La única cosa que, más que cualquier otra, es prudente y sabia. La única cosa que le dará la oportunidad de ser magnÃfica.
El coronel soltó humo lentamente:
—¿Y, al mismo tiempo, la cosa que te dará la oportunidad de ser magnÃfica con ella?