La Copa Dorada
La Copa Dorada —Pues bien, fue entonces, a mi juicio, cuando comenzamos la tarea de colocarla en el lugar en que se encuentra. TenÃamos toda la razón y ella también. Esto queda demostrado por su actual éxito. Recomendamos un buen matrimonio casi a cualquier precio, valga la expresión, y Charlotte, interpretando nuestras palabras al pie de la letra, consiguió el mejor matrimonio que podÃa conseguir. A mi parecer, difÃcilmente hubiera podido casarse mejor, siempre y cuando reconozcamos que Charlotte está obligada a tomar dicho matrimonio como es, con todas sus caracterÃsticas. Si no reconocemos esto, el caso es diferente, desde luego. La compensación de Charlotte radica en cierta decente libertad con la cual se contenta, a mi juicio, sin pedir más. Usted quizá dirá que esto demuestra la bondad de Charlotte, pero yo le aseguro que no se envanece de contentarse con sólo esta libertad, sino que, al contrario, es muy humilde al respecto. Jamás reclama esta libertad y jamás la utiliza con retentissement, ni siquiera con el más leve retentissement. Goza de ella sin estridencias.
El PrÃncipe explicó estas palabras de modo no menos considerado y lúcido al añadir: