La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El Príncipe miró a su alrededor para centrarse mayormente en el lugar en que se hallaba. Y, luego, cuando habló dubitativamente, causó la impresión de decir unas palabras que eran sustitución de otras.

—¡Sé perfectamente dónde estoy! Me niego a que me dejen solo, pero el motivo de mi visita ha sido, desde luego, darle las gracias. Si bien es cierto que el día de hoy me ha parecido representar, por primera vez, la terminación de los preliminares, tampoco cabe negar que tales preliminares no hubieran existido sin el concurso de su ayuda. Los primeros corrieron exclusivamente de su cuenta.

—La verdad es que fueron facilísimos.

Sonriente, la señora Assingham añadió:

—Los he visto mucho más difíciles. Debe usted saber que todo se desarrolló por sí solo. En consecuencia, debe usted pensar que todo seguirá desarrollándose de la misma manera.

El Príncipe se apresuró a mostrarse de acuerdo:

—¡Todo se desarrolló de maravilla! Pero fue a usted a quien se le ocurrió. —¡Ya usted también, Príncipe!

Por unos instantes, el Príncipe la miró con cierta dureza, y dijo:

—Usted tuvo la idea antes que yo. En su mayor parte fue más suya que mía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker