La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿Acaso hay algo más sencillo que aceptarlo todo, cuando evidentemente forma parte del contrato?
Como sea que Charlotte jamás habÃa ocultado al PrÃncipe «lo mucho» que su matrimonio le pareció desde un principio y «lo mucho» que realmente representaba ahora para ella, añadió:
—Mi matrimonio me ha dado tanto que yo no habrÃa merecido ni ser tratada con benevolencia si hubiese demorado mi regreso de América. No incurrir en semejante demora y, por el contrario, dar todo lo que podÃa dar, es la causa y razón de mi decencia, mi honor y mi virtud. En consecuencia, estas últimas cosas, si es que te interesa saberlo, constituyen mi norma de vida y son, en términos absolutos, los pequeños dioses a los que rindo culto, las sagradas imágenes colgadas en la pared.
Y concluyó:
—Y, como sea que no soy idiota, verás como sé comportarme de acuerdo con todo lo dicho.