La Copa Dorada
La Copa Dorada En consecuencia, el Príncipe se halló en el trance de decir alegremente y nada menos que a Fanny Assingham, con ocasión de contemplar los dos muy preocupados la situación que se daba en la casa de Eaton Square, situación que jamás hubiera podido darse en la casa de Portland Place:
—¿Qué les hubiera parecido a nuestros cari sposi lo que pasa aquí? Realmente, ¿qué les hubiera parecido?