La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora Assingham, que lo había meditado todo, prosiguió:

—Sí, porque si Maggie fuera desdichada, tengo la seguridad de que ésta sería la solución que adoptaría. Pero ¿cómo va a ser desdichada, cuando, como también estoy convencida, es el centro de todo, y adora a su marido tanto o más que antes?

Estas palabras indujeron al coronel a meditar largamente. Por fin, preguntó:

—Entonces, si Maggie es tan feliz como dices, ¿qué diablos pasa? Al oírle su esposa casi se abalanza sobre él:

—En ese caso, ¿piensas que Maggie es desdichada y lo oculta?

El coronel levantó los brazos en actitud de rendición, diciendo:

—Querida, te los dejo a todos a tu disposición. No tengo nada más que decir.

—Esto no es muy amable por tu parte que digamos.

La señora Assingham había hablado ahora, como si el coronel acostumbrara a ser amable. Ella insistió:

—Has reconocido que era «extraño».

Y estas palabras tuvieron la virtud de que el coronel, por el momento, volviera a centrar su atención en un punto antes debatido:

—¿Se ha quejado Charlotte de no tener habitaciones para sus amigas?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker