La Copa Dorada
La Copa Dorada Estas palabras motivaron que la señora Assingham contestara:
—Sólo puedo decir que en la cara de Maggie, en su voz y en todo su comportamiento habÃa algo que me afectó como jamás Maggie me habÃa afectado, y fue debido precisamente, y sobre todo, a que me di cuenta de que Maggie hacÃa todo lo que podÃa, y todo lo que la pobrecilla puede es mucho, para portarse de manera tranquila y natural. Cuando una ve a gente que siempre es natural hacer pálidos, patéticos y titubeantes esfuerzos para portarse con naturalidad, entonces es cuando una comprende que algo pasa. No puedo describir la impresión que he recibido. También tú la hubieras recibido. Y lo único que puede representar un problema para Maggie es esto. Yal decir «esto» quiero decir que Maggie comienza a dudar.
Guardó silencio y, después, concluyó:
—Comienza a dudar por primera vez de su maravilloso buen juicio, pobrecilla, y de su pequeño y maravilloso mundo.
La visión de Fanny era impresionante; el coronel, como si también él se sintiera conmovido, decidió efectuar otra salida en misión de exploración:
—¡Duda de la felicidad! ¡Duda de la amistad! ¡Pobre! ¡Será muy duro para ella!
El coronel concluyó:
—Pero recurrirá a Charlotte.