La Copa Dorada
La Copa Dorada —Creo que más vale que no vayamos, ¿no te parece, Maggie?, precisamente ahora que tan bien estamos aquÃ.
Esto fue todo, sin que las palabras entrañasen ulteriores consecuencias, pero para Maggie el asunto quedó concluido de una vez para siempre, y también quedó concluido para Americo y Charlotte, en quienes el efecto fue inmediato, prodigioso, como secretamente y casi con el aliento cortado percibió Maggie. Para ella, ahora todo encajaba tan bien con todo lo demás y podÃa darse cuenta de que el efecto habÃa sido prodigioso, incluso observando la polÃtica de no mirar siquiera a los otros dos. Y asà transcurrieron cinco maravillosos minutos durante los cuales Americo y Charlotte se agigantaron a uno y otro lado de Maggie, hasta adquirir un tamaño superior al de cualquier pensamiento, al de cualquier peligro, al de cualquier seguridad. Asà discurrió un perÃodo que fue vertiginoso para ella, durante el cual no prestó atención a ninguno de los dos, igual que si no estuvieran presentes en la estancia.