La Copa Dorada
La Copa Dorada —Desde luego, si se trata de ir a algún sitio, mi padre irÃa con mucho gusto y con entusiasmo si tú le acompañaras. Estoy convencida de que le gustarÃa tenerte solo para él durante un tiempo.
Al cabo de un rato, el PrÃncipe preguntó, sondeando a Maggie:
—¿Crees que tiene la intención de proponerme algo?
—No, no… Como has tenido sobradas ocasiones de comprobar, nunca pide nada. Pero creo que si se lo propusieras tú, «raudo como el rayo», como tú dices, aceptarÃa.