La Copa Dorada
La Copa Dorada Pero Maggie recibió en silencio este tributo y, al instante, el PrÃncipe prosiguió:
—Si la señora Verver tiene atrasos de tiempo contigo, como tú dices, difÃcilmente podrá pagártelos ni tú podrás cobrarlos, si nosotros, si tú y yo, nos alejamos de ella.
Maggie murmuró:
—Comprendo lo que quieres decir.
El PrÃncipe dejó que Maggie meditara sus palabras, después de lo cual preguntó:
—¿Crees que podemos, asÃ, de repente, proponer un viaje a tu padre?
Maggie dudó, pero al fin expresó el fruto de sus reflexiones:
—TendrÃa la ventaja de que, por fin, Charlotte podrÃa estar conmigo, quiero decir que podrÃa estar más tiempo conmigo. Y también debemos tener en cuenta que no considero correcto elegir precisamente esta temporada para irme, ya que con ello causarÃa la impresión de carecer de conciencia, de carecer de gratitud, de no corresponder debidamente; en resumen, de querer desprenderme de Charlotte. Y creo que, al contrario, debo dar muy claras muestras de corresponder a Charlotte quedándome sola con ella durante un mes.
—¿Quieres quedarte sola con ella durante un mes? —Creo que serÃa maravilloso.
Alegremente, Maggie añadió: