La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿Con qué intenciones ha venido respecto a m�
Y al momento, como si estas palabras hubieran sido excesivamente graves, el PrÃncipe dio la nota que menos relación guardaba con él:
—Est-elle toujours aussi belle?
Éste era el punto más lejano al que Charlotte Stant podÃa ser relegada.
La señora Assingham habló en tono ligero:
—Como siempre. A mi parecer, Charlotte es la persona cuyo aspecto fÃsico más opiniones contradictorias suscita en el mundo. Todo depende de la apreciación personal de cada uno. Hay quienes la admiran y hay quienes no. Y los que no la admiran la critican.
—¡No, esto no es justo!
—¿Criticarla? ¡Bueno, usted mismo ha contestado su pregunta! El PrÃncipe aceptó con buen humor la lección:
—¡Efectivamente!
Y, acto seguido, volvió a sumirse en su anterior reserva, aunque se le notaba agradecido y dócil:
—Sólo querÃa decir que la señorita Stant merece algo más, y mejor, que crÃticas. Cuando se comienza a criticar a alguien…
El tono del PrÃncipe habÃa sido vago y amable. La señora Assingham observó: