La Copa Dorada
La Copa Dorada —Usted cuidará de ella.
—Yo cuidaré de ella.
—No habrá problemas.
—No habrá problemas.
—En ese caso, ¿por qué está preocupada?
La pregunta la sorprendió aunque sólo por un instante:
—No lo estoy. No, no lo estoy más que usted.