La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿Entre los dos? ¿Qué quiere decir?
—Algo que no debiera haber, algo que no hubiera debido haber durante todo ese tiempo. ¿Cree que hay algo? ¿Qué piensa?
Evidentemente, y para empezar, lo que Fanny pensaba era que su joven amiga la habÃa dejado sin resuello; pero, a pesar de todo, la miró directamente a los ojos con gran fijeza:
—¿Habla basándose en una sospecha concebida por usted?
—Hablo basándome en una tortura. Perdone que se lo diga. He estado pensando durante meses y meses, y a nadie he podido recurrir para que me ayude a aclarar mis ideas, y he podido guiarme sólo por mis impresiones.
La señora Assingham dijo:
—Ha estado pensando durante meses y meses. SÃ, pero, mi querida Maggie, ¿en qué ha estado pensando?
—Pues en cosas horrorosas, cual la pequeña bestia que quizá sea. Quizá no haya nada, nada malo y horroroso, nada que ocultar.
El color habÃa comenzado a volver a la cara de la mayor de las dos mujeres. Ahora ya pudo enfrentarse, aun cuando efectuando un visible esfuerzo, no tan desconcertadamente con la pregunta que Maggie le habÃa formulado:
—¿Imagina, hija mÃa, que los dos desdichados están enamorados? ¿Es esto lo que piensa?