La Copa Dorada
La Copa Dorada Maggie la miró en silencio durante un rato antes de decir:
—Ayúdeme a descubrir qué es lo que imagino. Yo no lo sé. Sólo sé que vivo en una constante angustia. ¿No padece angustias usted? ¿Comprende lo que intento decir? DÃgame la verdad, que esto, de una manera u otra, me ayudará.
La expresión de Fanny se habÃa revestido de peculiar gravedad, de una plenitud que parecÃa infundirle esplendor:
—¿No quedará todo reducido a que siente celos de Charlotte? —¿Quiere decir eso que odio a Charlotte?
Maggie pensó, después de decir estas palabras, y añadió:
—No. Por papá.
La señora Assingham observó:
—Claro, es lo que cabÃa suponer. Pero yo le preguntaba si siente celos de ella por su marido, el PrÃncipe.