La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No. Pero al mismo tiempo debo confesar, aunque quizá se ría de mí por ello, que jamás he estado tan tremendamente segura de saber cómo es usted. Ahí está usted ante mí, como he dicho, tan joven, tan profunda… Jamás hubiera imaginado que llevara una existencia envenenada, y como sea que usted desea saber si yo estimo si hay o no hay razón para ello, le diré que no tengo el menor inconveniente en hablar con usted aquí y ahora. No, nada me parecería más gratuito.

Después de estas palabras, las dos quedaron frente a frente durante un rato. Luego, Maggie se levantó con brusquedad, mientras su amiga seguía mayestáticamente sentada; después de pasear de arriba abajo llevada por la intensidad de sus sentimientos, ahora se detuvo para recibir la luz que había invocado. En estos momentos dicha luz se había acumulado de considerable manera alrededor de la amplia presencia de la señora Assingham, constituyendo incluso, según percibió nuestra joven amiga, un medio en el cual podía al fin respirar hondamente. Maggie preguntó:

—¿Durante estos meses, principalmente durante las últimas semanas, le he causado la impresión de estar serena, natural y desenvuelta?

Esta pregunta requería, de manera que difícilmente podemos calificar de imperceptible, una respuesta de cierta extensión:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker