La Copa Dorada
La Copa Dorada La posible tregua que Fawns quizá representara para ella tenía su origen en que la observación del Príncipe quedaría allí, en parte, inevitablemente desviada. Y así sería, incluso en el caso de que sólo se tuviera en cuenta que la notable influencia de la placidez del padre de Maggie probablemente reclamaría gran parte de la atención del Príncipe. Además, allí estaba Charlotte siempre dispuesta a distraerle. De todas maneras, y sin la menor duda, Charlotte le ayudaría a analizar, del derecho y del revés, cuanto resultara sintomático, pero Maggie advertía que este hecho quizá pudiera contribuir, en cierta medida, a proteger su secreto. Se concibe, incluso, que la Princesa se apercibiera del resplandor de una comodidad que iría en aumento con los naturales efectos que en el espíritu del Príncipe, en sus nervios, en su más íntima capacidad de irritarse, tendrían algunas de las facetas y habilidades, las más livianas gracias, de la perfecta competencia de la señora Verver. A fin de cuentas, se decía Maggie a sí misma, lo que tenga mayor importancia será la renovación del privilegio del Príncipe de observar cómo aquella señora la observaba a ella. Sin embargo, teniendo en consideración la mezcolanza de elementos y factores que se daban en el Príncipe, ¿hasta cuándo sería capaz de contenerse gozando en calidad de simple espectador del hecho mencionado? Maggie ya había sacado la conclusión de que él, cuando se hallaba en presencia de Charlotte, se plegaba al arte sutil de la señora Verver en lo tocante a montar guardia. ¿No se cansaría, dicho sea sin cargar las tintas, de ver a Charlotte siempre ojo avizor, erguida y elegante, con su sombrilla de ribete de encaje, plegada o al hombro, ir de un lado para otro, en dirección al rosado Este o al Oeste? Maggie había llegado verdaderamente muy lejos en la contemplación de esta concreta reacción; no cabe decir que fuera incapaz de serenarse mediante el reproche de estar anticipando unos hechos que quizá no ocurrieran. Maggie tenía que estar segura de muchas cosas, antes de atribuir una expresión de cansancio a Americo y unas lógicas razones de tal cansancio.