La Copa Dorada
La Copa Dorada Sin embargo, la señora de Cadogan Place se enteraría de más cosas al cabo de tres días; estas cosas se le revelarían la víspera de la partida de Londres de su joven confidente. El esperado traslado a Fawns debía tener lugar en la mañana del día siguiente; de antemano sabía la señora Assingham que aquella noche el grupo formado por los cuatro cenaría en la Embajada norteamericana juntamente con un mayor contingente, por lo que no dejó de experimentar cierta sorpresa al recibir un telegrama, enviado por Maggie, que constaba expedido a las seis de la tarde, en el que le pedía fuera inmediatamente a su casa: «Por favor, venga ahora mismo; vestida para la cena, si es necesario, así tendremos más tiempo; hemos pedido un coche que la devolverá a su casa». La señora Assingham, después de rápida aunque quizá no lúcida deliberación, se vistió y a las siete se encontraba en la casa de Portland Place en donde su amiga, que le dijeron que se hallaba «arriba» vistiéndose, la recibió al instante.