La Copa Dorada
La Copa Dorada Fijos y brillantes los ojos, Maggie dijo:
—Volví a creer en él igual que antes, y me di cuenta de que creía en él. Mientras caminaba por las calles me daba cuenta de ello y el estar allí sola, sin tener que indagar y vigilar por el momento, sino, al contrario, sin pensar en nada, me causaba una sensación de paz y me levantaba los ánimos.