La Copa Dorada
La Copa Dorada Fanny siguió mirándola, leyendo en sus ojos excitados aquella historia perteneciente a tiempos pasados, que resultaba oscura y débil a pesar del angustiado énfasis de la Princesa. La señora Assingham dijo:
—Bueno, también hay que tener en cuenta lo que se entiende por…
—¿Lo que se entiende por intimidad? Sé muy bien ahora lo que entiendo por intimidad. Eran tan Ãntimos que no pueden decÃrmelo.
Fue una respuesta clara, pero no lo bastante clara como para hacer vacilar a su vieja amiga:
—¿Acaso quiere usted decir que sólo a mà podrÃan decÃrmelo?
Fanny habÃa hablado después de dejar pasar unos instantes en silencio. Ahora volvió a mirar el nuevo objeto en la repisa del hogar, maravillándose incluso mientras la contemplación de la copa dorada la aliviaba de las lagunas que habÃa en su información. Dijo:
—Querida, en lo tocante a ciertos asuntos, mi ignorancia es perfecta.
—Iban juntos a todas partes. Se sabe que iban juntos. Y no sólo antes, sino también después.
—¿Después?
—No sólo antes de que nos casáramos, sino después de que nos prometiéramos en matrimonio.