La Copa Dorada
La Copa Dorada —¡Hacernos semejante jugada! ¡Hacérnosla a nosotros, hacerla entre nosotros! ¡DÃa tras dÃa! ¡Y en pago de, en pago de…! ¡Hacerle esto a él! ¡A él!
Dubitativa, Fanny preguntó:
—¿Quiere decir con esto que sufre por él?
La Princesa, después de dirigir una mirada a Fanny, dio media vuelta y comenzó a pasear por la estancia, lo cual produjo el efecto de que la pregunta de la señora Assingham hubiera sido una impertinencia. Fanny Assingham prosiguió:
—Se lo pregunto porque estimo que todo, todo eso de que estamos hablando, puede ser para él, mejor dicho, podemos conseguir que sea para él totalmente inexistente.
En el mismo instante Maggie daba media vuelta, se enfrentaba con ella y decÃa como si no hubiera oÃdo sus palabras:
—¡Papá lo hizo por mÃ, todo lo hizo por mà y sólo por mÃ!
La señora Assingham, con indudable rapidez, levantó la cabeza. Antes de hablar vaciló un poco:
—¡Bueno…!
Sólo fue una palabra intencionada, pero Maggie, al cabo de un instante, dio muestras de haber comprendido su alcance:
—¿Cree que ésta es la razón? ¿Cree que esto es una razón?