La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Te acuerdas de que cuando estuvieron aquí te dije que dudaba que nosotros lo hubiéramos alcanzado?

El señor Verver hizo cuanto pudo para recordar:

—¿Que hubiéramos alcanzado una situación social, quieres decir?

—Sí, después de que Fanny Assingham me dijera por vez primera que si seguíamos llevando la misma vida nunca la tendríamos.

—Lo cual fue lo que nos puso sobre la pista de Charlotte.

Sí, habían comentado aquello tan a menudo que poco le costaba al señor Verver acordarse.

Maggie hizo otra pausa, dándose cuenta de que su padre podía afirmar y reconocer, sin rebozo alguno, que en aquel momento crítico se habían puesto sobre la pista de Charlotte. Era como si este reconocimiento hubiera sido calificado por los dos de fundamental a fin de examinar honradamente los logros de su vivir. Maggie prosiguió:

—Pues bien, de Kitty y Dotty todavía recuerdo que si en aquel entonces hubiéramos estado más «situados», o como sea que se llame eso que ahora somos, no habría sino una excusa para preguntarme a santo de qué los demás no podían hacerme sentir más importante por tener ellos ideas más mezquinas. Sí, porque ésta era la sensación que solíamos tener.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker