La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Con cierto aire filosófico, el señor Verver repuso:

—Sí, recuerdo las sensaciones que, por lo general, teníamos.

Maggie causó la impresión de desear defender un poco aquellas sensaciones, recordando tiernamente el pasado:

—Era muy duro vivir sin afectos en el corazón, cuando realmente teníamos una posición social. Pero resultaba todavía peor que nos creyéramos sublimes, cuando, tal como temía y tal como incluso ahora temo, no había un sentimiento que diera apoyo a semejante creencia.

Y Maggie volvió a dar muestras de aquellas ansias que ahora consideraba superadas. Y por estas ansias que sin duda seguían siendo el peligro que a menudo la acechaba, siguió hablando en tono casi sentencioso:

—En todo caso, es preciso siempre prestar atención al estado anímico de los demás, a lo que quizá echen en falta, a aquello de lo que quizá se sientan privados.

Después de una pausa, añadió:

—Sin embargo, Kitty y Dotty no podían imaginar que nosotros nos sintiéramos privados de algo. Y ahora, ahora…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker