La Copa Dorada
La Copa Dorada —Reducción. La reducción de lo que estamos haciendo a su más simple expresión. Así lo dijo Americo. En consecuencia, nada hacemos, y lo hacemos de la forma más extrema, que es la forma que él desea.
Después de lo cual, Maggie añadió:
—Y lo comprendo.
Al cabo de un instante, la visitante de Maggie dijo en un susurro:
—¡También yo! Tuvieron que salir de casa, era inevitable. Pero, por lo menos, aquí el Príncipe no está acobardado.
Nuestra joven amiga aceptó esta expresión:
—No está acobardado.
Sin embargo, tal aceptación sólo satisfizo a medias a Fanny, que alzó pensativa las cejas y dijo:
—El Príncipe es prodigioso, pero ¿qué hay allí que, como usted ha dicho, le acobarda? A menos que sea la proximidad de ella, y si me perdona la vulgaridad, el que ella le vaya detrás.
Fanny calló unos instantes; luego aventuró:
—Sí, esto puede tener importancia para él.
Pero la Princesa estaba preparada para dar contestación a estas palabras:
—Puede irle detrás aquí. Puede venir siempre que quiera.
—¿Realmente puede? —preguntó Fanny Assingham.