La Copa Dorada
La Copa Dorada Maggie seguía con los ojos cerrados, pero su mano, lo sabía, confirmaba la palabra, y al cabo de un minuto comprendió que la mano de Americo absorbía el significado. Él la soltó y dando media vuelta sobre sí mismo se alejó de ella, con aquel mensaje, y cuando Maggie volvió a verle, estaba de espaldas, tal como había quedado al dejarla, con la cara orientada hacia la ventana, fija la vista fuera. Maggie se había salvado, y salió del aposento.