La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mitchy le dio vueltas a aquello:

—¿Contestado?

—En el altercado que, hace un rato, quería usted entablar conmigo. A lo que aludí hablando con la madre de Nanda fue al peculiar tipo de aspectos e intereses que Nanda se ve forzada a considerar a causa de las notables amistades que la señora Brook le tolera. Eso es todo… y no digo más. Ahora juzgue usted por sí mismo.

La duquesa se había incorporado mientras hablaba, que es lo mismo que acababan de hacer la señora Donner y la señora Brookenham; y el señor Mitchett se puso en pie igualmente, reaccionando ante este último estímulo. La señora Donner se disponía a despedirse, y entre las tres mujeres relacionadas con tal circunstancia se produjo un intercambio de efusiones bastante curioso. Observando esto, de improviso el señor Mitchett se manifestó divertido:

—¡Por Júpiter, se dan besos… ella abraza a Lady Fanny! —Pero aún había de crecer su hilaridad—: ¡Y al mismo tiempo Lady Fanny, por Júpiter, abraza a la señora Brook!

—¡Oh, todo esto me sobrepasa! —exclamó la duquesa; y el pequeño gemido de su desconcertado cerebro poseyó casi la severidad de una protesta.

—No tiene por qué: todo es como debe ser. ¡La señora Brook ha actuado!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker