La edad ingrata
La edad ingrata —Pero ¿cómo podÃa Nanda estar al corriente…?
—…¿de nada en este asunto? ¿Cómo podÃa no estar al corriente de todo? Usted no ha perdido de vista, supongo, que esta mujer y la señora Grendon son hermanas. Lógicamente la situación de Carrie y los peligros de Carrie le están muy presentes a la extremadamente desocupada Tishy, que por añadidura está infelizmente casada, que no tiene hijos y en cuya casa, como puede usted imaginarse, impera todo un denso ambiente de partidismo. Conque, puesto que Nanda, por su parte, no tiene un interés más absorbente que su querida amiga Tishy, con quien se aloja en este momento y bajo cuyo techo trata perpetuamente a esta vÃctima de insidiosas calumnias…
—…¿ya puedo hacerme una idea de todo el problema, quiere usted decir? —Bajo la influencia de aquella sucinta descripción, el señor Mitchett ya habÃa decidido su propia opinión—: Pero ocurre —dijo caballerosamente— que Nanda no es una crédula.
La duquesa guardó un breve silencio que habrÃa podido ser un homenaje a la valentÃa de él; luego dijo:
—En efecto. Resulta que no concuerdo con ella en este caso; pero precisamente lo peor que he dicho jamás de ella es que hay cuestiones respecto de las cuales globalmente es imposible embaucarla. Y se me hace que al concluir asà (sobre la base de mi pequeña anécdota), usted puede darse por más que contestado.