La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bendita sea: ¿qué, en efecto? Si usted hace preguntas, sin embargo, debe apechugar, como digo, con las consecuencias. Hay veces que entre todos los del grupo me quedo patidifusa. Una de ellas fue cuando hará un mes se me ocurrió realizar alguna alusión al encantador ejemplo del refinado gusto del señor Cashmore que tenemos ahí ante nuestros ojos: ¡cuál no sería mi sorpresa ante el tono que la señora Brook adoptó para negar en nombre de esta mujercita mi chistosa acusación! Dijo que era un competo infundio que hubiera ocurrido nada; la señora Donner había logrado escapar incólume. Como máximo había estado en peligro un día o dos, pero sus familiares y amigos (las mayores influencias) se conchabaron para protegerla: el peligro estaba conjurado. Ahora Carrie estaba perfectamente segura. ¿Cree usted que tiene pinta de estarlo? —preguntó la duquesa.

Éste era un punto para examinar el cual Mitchy no dispuso de suficiente paz de espíritu:

—¿Debo entender que Nanda había sido la fuente de información de su madre?…

—¿En cuanto al grado exacto de intimidad que reinaba entre la pareja y en cuanto a la opinión que debía formarse la señora Brook? Exactamente: fue «la última corroboración antes de entrar en prensa». «¡Nuestra propia corresponsal!». Su madre no hizo sino citarla.

El señor Mitchett estaba visiblemente asombrado:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker