La edad ingrata
La edad ingrata —La he ayudado. Tishy está segura de que asà es. Para eso es para lo que me quiere Tishy. Dice que para ella, sin duda, lo mejor es estar en compañÃa de una buena muchacha.
A raÃz de esto el semblante del pobre Mitchy habrÃa resultado llamativo, habrÃa resultado decididamente conmovedor para otros ojos; mas los de Nanda no se apercibieron.
—Huy —repuso él tras un instante y sin asomo de guasa irreverente—, se me antoja que eso es lo mejor para cualquiera.
No obstante, tal vez Vanderbank sà habÃa podido apercibirse de la expresión facial de Mitchy, pues ahora Vanderbank habÃa reaparecido, sonriéndole a la pareja como sorprendido ante su intimidad:
—¡Qué bien estáis pasándooslo! —Luego, para Nanda, dijo persuasivamente—: ¿Te importarÃa reunirte con el señor Longdon ahà adentro? Deseo tanto que te conozca de verdad. Es para eso precisamente, bien lo sabes, para lo que ha venido.
Nanda semejó recelosa:
—¿Qué va a hacerme? ¿Algo tremendo?
—Va a explicarte lo que quise decir hace un instante.
—¡Oh —dijo Nanda—, si es una persona capaz de explicarme alguna vez lo que quieres decir…! —Dicho lo cual, ella salió rápidamente.