La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Entiendo. —De nuevo ella fue rauda, pero a él habría podido parecerle una persona más literal que cualquier otra persona joven con quien alguna vez se hubiese cruzado—: Usted no está acostumbrado a una charla así. Yo tampoco. Es realmente espléndida, ¿verdad? Se los considera endiabladamente inteligentes al señor Van y al señor Mitchy. ¿Le agradan? —acució.

El señor Longdon, quien, comparado con ella, habría podido parecerle diabólicamente sutil a un espectador, se tomó un instante para reflexionar.

—Hasta hoy no había conocido al señor Mitchett —dijo.

—Vaya, él siempre cree no agradarme —explicó Nanda—. Pero sí me agrada. ¡Qué remedio! —añadió.

Su compañero hizo otra pausa; por último dijo:

—A él le agradas tú.

¡Oh, el señor Longdon no habría tenido por qué titubear!

—Ya lo sé. Él mismo se lo ha contado a mamá. Se lo ha contado a cantidad de gente.

—Incluso te lo ha contado a ti —sonrió el señor Longdon.

—Sí… pero no es lo mismo. No creo que el señor Mitchy tenga nada de espeluznante —prosiguió. De todos modos, ella tenía una más apremiante preocupación—: ¿A usted le agrada el señor Van?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker