La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cuando hablo de aducir eres incapaz de contestarme —replicó ella plácidamente. Pero le clavó la mirada con su fatigada penetración—: Intentas creer lo que no puedes creer, a fin de encontrar excusas para ti mismo. Y ella hace igual… sólo que menos, pues ella reconoce menos, en general, la necesidad de contar con excusas. Ella es tan grandiosa y tan sencilla.

El pobre señor Cashmore se quedó mirando fijamente:

—¿Más grandiosa y más sencilla que yo, quieres decir?

La señora Brookenham reflexionó:

—No más sencilla, no; pero sí mucho más grandiosa. A decir verdad ella no vería, en el caso que imaginas, la necesidad de eso que imaginas.

El señor Cashmore se quedó atónito; aquello era casi críptico.

—No te entiendo —declaró.

Viéndolo todo desde oscuras profundidades, la señora Brook escarbó aún más y más hondo:

—¡Hemos hablado tanto sobre ella!

El señor Cashmore refunfuñó como si lo supiera sobradamente:

—¡Vaya si hemos hablado sobre ella!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker