La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Vanderbank vaciló, recordando algunos compromisos; lo cual le dio a la señora Brook tiempo de intervenir:

—¿No sabe usted vivir sin él? —le preguntó al más maduro de sus amigos.

Vanderbank la miró un instante.

—Creo que puedo pasarme por allí a última hora —le contestó entonces al señor Longdon.

—Creo que yo puedo pasarme por allí a primera hora —declaró el señor Cashmore—. La señora Grendon debe de tener un palco; de hecho yo sé cuál, y ellos no —continuó jocosamente para su anfitriona.

Mientras tanto la señora Brook le había dado la mano al señor Longdon:

—Bien, de cualquier manera, pronto la chiquilla irá a visitarlo a usted. Y sola, desde luego —insistió ella—. Ahórrese las corteses expresiones de protesta: sé muy bien lo que hago.

—Ojalá realmente lo sepas —prorrumpió el insatisfecho señor Cashmore—. ¡Si eso es lo que se consigue por haber conocido a tu madre…!

—Ello no te habría servido de nada a ti —replicó la señora Brook—. Y ¿no debería usted decirle que eso es todo lo que puede conseguirse? —se lamentó compasivamente para su otro visitante.

Este último se volvió hacia Vanderbank con extraño semblante desencajado, y Vanderbank dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker