La edad ingrata
La edad ingrata —También a mÃ, a más no poder. La terraza —continuó Vanderbank— no está comprendida dentro de «esto». Pero ¿qué invitados han acudido?…
—Huy, todo quisque. Todos los miembros de tu cÃrculo.
—¿Mi cÃrculo? ¿Aún tengo un cÃrculo… pese al absoluto vagamundismo de que me acusas?
—Pues entonces el cÃrculo de Mitchy… quienesquiera que lo compongan.
—¿Y ningún miembro del tuyo?
—Oh sà —dijo Nanda—, mi cÃrculo al completo. Por lo menos, a estas horas ya debe de haber llegado. Mi cÃrculo está integrado por el señor Longdon —aclaró—. Actualmente es el único miembro.
—Entonces ¿dónde diablos encajo yo?
—Huy, tú eres un comparsa. Siempre hay comparsas.
—¿Un cÃrculo completo y encima uno suplementario? —preguntó riendo Vanderbank—. Y entonces ¿qué hay de Tishy?
Encantadora y seria, la muchacha meditó un instante; y dijo:
—Está en ParÃs con su madre… de camino hacia Aix-les-Bains[15]. —Luego continuó atropelladamente—: ¿Sabes que eso que has afirmado hace un momento es mucho decir? Me refiero a lo de que eres el mejor amigo que tengo.