La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí… con toda clase de personas absurdas.

—Pero yo quiero decir… ¿lo aceptarías a él? Incorporándose, Nanda acogió la pregunta con un raudo «¡Sí!» irónico que fue su primera manifestación de impaciencia. Y agregó:

—Es tan maravilloso gozar de aprecio sin gozar de aprobación.

Pero la señora Brook no anheló sino saber más:

—¿El señor Longdon no aprueba…?

—No, pero da lo mismo. Todo va maravillosamente bien, pese a ello.

La señora Brook pareció preguntarse, sin embargo, cómo podía ir todo maravillosamente bien:

—¿No desea que renuncies a nada? —Tuvo la pinta de discurrir velozmente a qué podía renunciar Nanda.

—Oh sí, a todo.

Fue como si por un instante le pareciera enigmática su hija; después la señora Brook esbozó una extraña sonrisa:

—¿A mí?

La muchacha fue absolutamente rauda:

—A todo. Pero en el fondo no le gustaría mucho que lo hiciese.

Su madre volvió a guardar silencio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker