La edad ingrata
La edad ingrata —Diferente de la que practicaban usted y Lady Julia, ya me hago cargo. Bueno, claro está que con el tiempo es natural que se produzca alguna transformación, ¿no es cierto? Pero ¿tan diferente —apremió Vanderbank— que se sintió realmente indignado?
Ante esto, su visitante sonrió, pero extrañamente la sonrisa tomó más adusto su semblante:
—Creo que me sentà más bien aterrorizado. Buenas noches.