La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ah, ¿eres tú? —dijo, con un raudo apretón de manos—. ¿Ya ha bajado la señora Grendon? —Pero Vanderbank ya había regresado en compañía de Nanda, mientras la saludaba, a la primera habitación, donde no estaban presentes más que ellos mismos, y Nanda había mencionado que creía que Tishy había dicho las ocho y cuarto, lo cual naturalmente significaba cualquier cosa que uno quisiera—. Huy, en ese caso no habrá nadie aquí hasta las nueve. Supongo que no examiné suficientemente mi invitación; la cual no me comunicaba, por cierto —agregó Vanderbank—, que tú ibas a estar presente.

—Ah, pero ¿por qué tenía que comunicártelo? —exclamó inocentemente la muchacha. Habló nuevamente, empero, antes de que él pudiera responder—: Yo diría que Tishy, cuando te escribió, aún no lo sabía.

—¿No sabía que yo iba a encontrarte acechándome? —preguntó riendo Vanderbank—. Es estupendo de todas formas, gracias a mi despiste, disfrutar así de un rato a solas contigo. ¿Has venido como avanzadilla de tu madre?

—Oh, no: estoy alojada aquí.

—¡Ah! —dijo Vanderbank.

—El señor Longdon se ha venido a Londres conmigo; yo me dirigí aquí, el pasado viernes, directamente desde la estación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker