La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cuando dices, queridísima, que no sabemos qué «hacer» con la aplicación de Aggie, ¿no tomas en ninguna consideración el modo como nos inclinamos ante la misma y la veneramos? No veo qué otra cosa podemos (aquí dentro) hacer con ella, aun cuando hemos colegido que, justamente ahí al lado, Petherton está hallándole otra diferente utilidad. Únicamente está a nuestro alcance hacer lo que buenamente podemos cada uno a nuestro modo. Por lo tanto no sucumbas, Jane, a la engañosa fascinación de un agravio. Sería una quimera. Nadie te ha infligido uno. La belleza de la existencia que tantos de nosotros hemos compartido durante tanto tiempo —y evidenció que era para el señor Longdon para quien más en particular pronunciaba estas palabras— radica precisamente en que nadie ha sufrido ninguno jamás. Nadie ha soñado que haya ocurrido nada semejante: habría sido una grosera nota falsa, una nota de violencia incongruente. ¿Alguna vez tú has oído hablar de algún agravio, Van? ¿Y tú, mi pobrecito Mitchy? Pero ya veis con vuestros propios ojos —remató con un suspiro y antes de que ninguno de los dos pudiese contestar— cuán inferiores nos hemos vuelto toda vez que, aunque sea para defendemos, hemos de recalcar tales cosas.

Mitchy, que durante un buen rato había permanecido mirando hacia el suelo, ahora alzó su honda mirada saltona y estiró al máximo su cerrada boca.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker