La edad ingrata
La edad ingrata —Pues bien, si mamá es adorable, ¿por qué abandonarla? No me importa admitir que eso fue lo que, el dÃa a que me refiero, ella me transmitió tener la impresión de que habÃas hecho… pero sin sugerir tampoco (ni por asomo, por favor créelo) que yo debiese hacerte ningún tipo de escena a cuenta de ello. Como es natural, de entrada ella sabe perfectamente que no resultarÃa de ninguna utilidad nada parecido a una escena. Ni aunque te lo propusieras podrÃas afirmar —insistió Nanda— que esto es una. Ella no nos va a oÃr (¿o acaso sÃ?) destrozar el mobiliario. Durante un tiempo creà que no estaba a mi alcance hacer nada en absoluto, y esa idea me dejó medio muerta de preocupación. Entonces repentinamente se me ocurrió que estaba a mi alcance hacer exactamente lo que estoy haciendo en este momento. Hace un rato dijiste que nosotros (tú y yo) nunca debemos ser otra cosa que desenvueltos y abiertos. Fue lo que yo también me dije a mà misma: ¿por qué no? Por lo tanto heme aquà ante ti tan espontánea como un catarro de vuestro superior. Sencillamente te interrogo… incluso te presiono. Es porque, como dijo ella, prácticamente has cesado de venir. Naturalmente sé que todo cambia. Es la ley… ¿cómo se dice?… «la gran ley» de no sé muy bien el qué. Sobreviene todo tipo de cosas, las cosas tocan a su fin. Ella ha perdido más o menos a Mitchy a causa de su casamiento. No quiero que lo pierda todo. Sé fiel a ella. Lo que en realidad querÃa decirte (por echarlo afuera de una vez) es que no creo que sepas de veras cuán endiabladamente te aprecia. Espero que no te parezca «indiscreto» manifestar tal cosa. Nunca se sabe… pero no me importa demasiado si te lo parece. Supongo que serÃa indiscreto si se me ocurriera manifestarte que creo firmemente que está enamorada de ti. No es que, si a eso vamos, a papá le importase ello: ello le importarÃa, como dice él, un pepino. Asà pues —ella sostuvo su discurso extraordinariamente—, puede concedérsete cualquier provecho que mi información te haga; aunque esto, seguramente, sà que suena indecoroso. Da igual… con tal que produzca algún efecto sobre ti. Es lo único que deseo. Cuando pienso en ella, ahà abajo en el salón, muy a menudo prácticamente sola en la actualidad, me siento como si apenas fuera capaz de soportarlo. Es tan dolorosamente joven.