La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entonación fue lo que ahora le sobró a la señora Brookenham:

—¿Quieres decir si ella puede verlo en la propia casa de él?

—Sin nata, por favor —dijo su marido—. ¿No tiene ella también una casa propia?

—Sí, pero saturadamente acaparada por Aggie y la señorita Merriman.

—¡Ah! —comentó Brookenham.

—Siempre ha habido algún hombre en su vida; siempre he sabido que lo había. Y actualmente ese hombre es Petherton —dijo su compañera.

—Pero ¿dónde está el atractivo?

—¿El de él? Caramba, innumerables mujeres podrían contestarte. Petherton tiene un historial envidiable.

—Pero yo quiero decir en la querida y vieja Jane.

—Pues me atrevería a decir que innumerables hombres podrían contestarte. Jane no es más vieja que cualquier otra. Y además posee grandes características.

—Oh, seguramente es estupenda —repuso Brookenham como si hubiese decaído su interés por el caso. Cabe sospechar que uno se aproximaba un poco a conocer su personalidad infiriendo que en un círculo de amistades tan populoso el hastío nunca rondaba muy lejos de él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker