La Torre de Marfil
La Torre de Marfil —Creo que eso arroja alguna luz —sonrió este caballero—, aunque no todo se debe a mÃ. Ella me dio calabazas, hace dos años, como no volverán a dármelas en mi vida, y aunque me haya resignado a ver los hechos de este modo, la experiencia no deja de parecerme una humillación servida a un hombre de la mejor forma que pudiera desear. Asà fue, asà sigue siéndolo cuando la revivo; asà quedará, para consuelo mÃo… Quiero decir, que jamás la tendré peor. He tenido mi dosis —comparó— de ese negro licor, y guardo la botella vacÃa en el armario.
—¿Y, sin embargo, da a entender que, de todas maneras, se alegra? —Cissy de momento no sabÃa adónde querÃa ir a parar el otro.