La Torre de Marfil

La Torre de Marfil

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Mi querida niña, ahora sí que está usted inspirada —Davey Bradham le rindió este tributo—. Resulta demasiado espléndido oír algo así, en medio de nuestra codicia, nuestras ideas timoratas y nuestras pasiones del tres al cuarto. Suena usted como Brunilda en la ópera. ¡Nada menos que dictar su destino!

—Sí —dijo ella con gravedad—, y ya ve lo estupendo que me parece ahora. Yo tomé la decisión. Yo fui el destino —Rosanna dio una chupada a su cigarrillo—. Él se plegó al destino… Sobre todo,  porque quiso; y ya ve —continuó— lo estupendas que habían de ser todas y cada una de las cosas que han sucedido desde entonces.

—Usted hizo que ni se moviera de allí, como clavado —el señor Bradham completó el cuadro—. No tan clavado, en fin —añadió, comprensivamente—, que usted no sea capaz de manejarlo de nuevo a su antojo. En otras palabras: él hace lo que usted le manda.

—Puede que lo hiciera entonces, pero no sé qué habría hecho yo si se hubiese negado a hacerlo ahora. Porque ahora todo ha cambiado. Todos están muertos o muriéndose. Y creo —concluyó— que acerté entonces, que él ha vivido su vida y ha sido feliz.

—Ya veo. De lo contrario… —la mirada libre del acompañante fluctuó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker