Las alas de la paloma

Las alas de la paloma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo dijo inevitablemente con un deje de impaciencia, como desafiándola a responder; de manera que, por un instante, Milly se sintió como si una persona mucho mayor dudase de sus dolencias imaginarias y sospechara de sus quejas de joven ignorante. También se contuvo pues eso era justo lo que quería saber; y respondió enseguida para tranquilizarla que, si todo resultaban ser imaginaciones suyas, ella sería testigo de su vergüenza. Kate respondió afirmando esperanzada que, si podía salir y ser tan encantadora, y deslumbrar e interesar a todo el mundo, no debía estar muy angustiada ni creerse verdaderamente amenazada.

—Bueno, quiero estar segura… ¡estar segura! —fue lo único que acertó a responder.

A lo cual Kate replicó:

—En tal caso, ¡asegurémonos!

—He pensado —dijo Milly— que te gustaría ayudarme. Pero debo pedirte que me prometas guardar el más completo silencio.

—Y ¿cómo, si estás enferma, vas a dejar a tus amigos en la ignorancia?

—Si lo estoy, por supuesto, tendré que decírselo. Pero aún puedo durar mucho tiempo —Milly lo dijo mirando, casi con fascinación, los ojos maquillados de su amiga. Seguía inmóvil delante de ella, pero con el rostro iluminado—. Sería una de mis ventajas. Creo que podría morir sin que nadie se diera cuenta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker