Las Bostonianas
Las Bostonianas —Bueno, que la señorita Chancellor es todo lo que usted dice. A fin de cuentas fue educada en la ciudad de las reformas.
—Oh, no es asunto de la ciudad sino de Olive Chancellor. Ella reformarÃa el sistema solar si pudiera echarle mano. Lo reformará a usted si no tiene cuidado. En este estado la he encontrado a mi regreso de Europa.
—¿Ha estado usted en Europa? —preguntó Ransom.
—Merci, sÃ; ¿y usted?
—No, yo no he estado en ningún lugar. ¿Y su hermana?
—También; pero permaneció allá solo una hora o dos. Detesta Europa; de buena gana la abolirÃa. ¿No sabÃa usted que yo habÃa estado en Europa? —continuó la señora Luna en el tono ligeramente agraviado de la mujer que descubre los lÃmites de su prestigio.