Las Bostonianas
Las Bostonianas —Por supuesto que atrae a muchos visitantes —dijo la señorita Birdseye, limitando todo su aliento a esa declaración.
—SÃ, debe de estar acostumbrada a que la admiren. ¿En qué parte de Cambridge vive su familia?
—Ay, es una de esas callejuelas que ni siquiera parecen tener nombre. Pero la llaman… la llaman… —meditaba en voz alta.
Aquel proceso fue interrumpido por una abrupta intervención del conductor:
—Supongo que aquà cambiará usted de lÃnea. Debe tomar uno de los tranvÃas azules.